Un hombre llamado Ove, humor sueco

(En man som heter Ove, Hannes Holm, 2015)

Ove (Rolf Lassgård ) es un viejo gruñón que visita a diario la tumba de su esposa, a la que promete marchar con ella a la otra vida, de inmediato. Sin Sonja (Ida Engvoll) la existencia no tiene sentido para él. Pero todos sus intentos de suicidio son un fracaso y todas las cosas que le atan a la vida (su rutina, sus manías, sus a la vez  ácidas y tiernas relaciones con el vecindario…) se van complicando, trenzando una maraña de pequeñas tramas que poco a poco le van atrapando, haciéndole posponer la decisión final. A partir de la fina ironía del bet-seller de Fredrick Backman, la película de Hannes Holm nos va enganchando a un personaje cada vez más entrañable, mal que le pese, como sucede a veces con estos gruñones “de libro” con fibra sensible, en la tradición escandinava de los cuentos de Andersen, pero que tiene  a la vez algo de Dickens, como si Ove fuese una reencarnación del mismísimo Ebernezer Scrooge. Todo podría haber quedado en un relato edulcorado, con un coro de personajes que se arremolinan en torno al gruñón (algunos de ellos te quieres llevar a casa), pero la película tiene suficientes dosis de humor negro, vinagre e ironía, como para suscitar la condescendencia del espectador, a pesar de que nada la aparta de la previsibilidad y del sentimentalismo.

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Atención, el análisis del film puede desvelar aspectos relevantes de su argumento

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