«Dos Cataluñas, dos Españas»

Producido por Netflix, el bien intencionado documental de Longoria y Olivares, sobre la complejidad política que atraviesa Cataluña, más parece nacido para mostrar claves que permitan entender la situación fuera de España, que para aportar novedades al bombardeo informativo al que estamos sometidos los españoles desde hace dos años. Sin embargo, este compendio de testimonios e imágenes, bien elaborado, aunque un tanto desordenado y sin discurso propio, puede servirnos, en su afán de neutralidad, como un instrumento muy útil para la reflexión. Dos cosas quedan claras en este repaso a los hechos que acompañan la fractura de las dos Catalunyas: los dos senderos de confrontación que han conducido a un estrepitoso fracaso. Un fracaso que es lo único que tienen en común todas las partes. Por un lado, la declaración unilateral de independencia, que ha situado al independentismo en un callejón sin salida, en un cúmulo de promesas que han desembocado en la frustración, políticos encarcelados sometidos a la acción de la justicia, dirigentes que la han eludido por la vía del exilio, donde hay proclamas a bombo y platillo, pero no soluciones y si una fuerte fractura social. Por otro lado, la judicialización del “procés”, la vía del 155 y la visceralidad en la reacción del nacionalismo español en algunos sectores, tal como se muestra en el documental, no ha servido sino para elevar a mayores el problema político, creando un desafortunado precedente en el uso de la fuerza policial para reprimir un referéndum, a todas luces ilegal y sin garantías, pero manifiestamente pacífico en su planteamiento.

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